lunes, 23 de mayo de 2016

Gelatina de Sandía



La gelatina es una alternativa a los postres lácteos y también una manera divertida de tomar fruta y beneficiarse de las propiedades digestivas y nutricionales de la gelatina (libre de grasas y muy rica en proteínas).

Esta receta para 4 personas es muy sencilla y rápida de preparar:

Ingredientes: 

- 6 hojas de gelatina
- Sandía natural  

Preparación: 

Hidratamos las hojas de la gelatina durante 5 minutos en agua fría.

Licuamos la sandía para extraer 1/2 litro de su jugo.

Ponemos un cazo a calentar a baja temperatura y una vez caliente añadimos las hojas de gelatina (escurridas).
Removemos con las varillas hasta su disolución y rápidamente retiramos del fuego.
Añadimos, sobre la gelatina derretida, el jugo de sandía recién exprimido, poco a poco sin dejar de mover con las varillas.

Repartimos la mezcla en los moldes y dejamos fuera del frigorífico hasta alcanzar la temperatura ambiente que será rápido porque sólo hemos calentado la gelatina y no el zumo de fruta.
Lo metemos en la nevera y dejamos enfriar durante unas 4 horas.

Si quieres puedes añadir trozos de fruta cuando estés rellenando los moldes, pero evita añadir trozos de sandía, kiwi, piña...la gran cantidad de agua que tienen estas frutas hará que no solidifique bien.


L u I s A


Salmorejo de remolacha




Este salmorejo de remolacha, sin tomate, está basado en la receta tradicional del salmorejo cordobés y en una receta de cocina macrobiótica que encontré en internet, de esta segunda quité ingredientes y métodos de elaboración que me parecían se alejaban demasiado de la receta tradicional, sin embargo conservé otros que ayudan a "camuflar" ese aroma a tierra húmeda tan fuerte que suele tener la remolacha cocida y que a mi particularmente no me gusta.
Esta receta no es sólo una opción para los que no podemos comer tomate, sino también para quienes disfrutan descubriendo nuevos sabores y para quienes buscan recetas ricas en nutrientes.  Os sorprenderá! 

Elaboración para dos o tres personas:

Ingredientes

- 2 remolachas cocidas
- 1 ajo
- Pan del día anterior (dos trozos del tamaño de las remolachas)
- Aceite de oliva
- 1/2 cuchara de postre de sal marina (yo prefiero usar sal marina sin refinar)

- Agua (1/4 de vaso de agua)
- 1 trozo de jengibre (un cuadradito de un centímetro o al gusto)
- 1/2 cebolla
- 1/2 pepino

Para servir:
- 1/2 pepino cortado en tiras
- Jamón en taquitos
- Huevo cocido (opcional)

Preparación 

Hidratamos el pan metiéndolo en un bol con agua.

Cortamos la cebolla en cuadrados y la sofreimos, cuando empiece a estar doradita la retiramos.

Ponemos en el vaso de la batidora las remolachas el ajo, el jengibre, el pan (escurrido), el aceite de oliva, la sal, un cuarto de vaso de agua, el pepino y la cebolla que hemos sofrito. Batimos hasta conseguir una textura suave y sedosa, si te queda muy espesa puedes añadir un poco de agua hasta conseguir la textura idónea para ti. 

Debes servirlo frio y puedes acompañarlo de pepino cortado en tiras, taquitos de jamón y/o huevo cocido.

(Yo suelo hacer el salmorejo en batidora americana, por la textura que consigo, no necesito añadir mucha agua para que quede muy fino.)


L u I s A

martes, 23 de febrero de 2016

Pizza



Hace años os propuse con muy buena voluntad mi receta de pizza. Pero los años pasan, he seguido viviendo en la patria de la pizza, he comido muchas (muchísimas) mas pizzas, he observado muchísimas veces mas cómo trabajan en las pizzerías y he estudiado. Así que, por petición popular, he decidido rectificar mi receta y enriquecerla con algunas curiosidades que me parecen interesantes.

Si Italia es la patria de la pizza (con el perdón de medio mundo, que cocina cosas parecidas si no iguales), Nápoles es su capital. La pizza en Nápoles es una cosa seria; tan seria que para poder decir que prepara la verdadera pizza napolitana, un restaurante debe cumplir una serie larguísima de normas contenidas en las 10 páginas del Código Disciplinar de la Asociación de la Verdadera Pizza Napolitana. El código impone parámetros severos sobre la calidad y la cantidad de los ingredientes, los materiales de construcción del horno, la dureza y el pH del agua, la temperatura y el tiempo de cocción, el diámetro y el espesor de la pizza, la procedencia del tomate, etcétera, etcétera, etcétera.
Os recomiendo encarecidamente la lectura del código (aunque está italiano) por curiosidad, pero os digo ya sin darle mas vueltas que no: no es posible hacer la verdadera pizza napolitana en un normalísimo horno doméstico. Necesitaríamos un horno de leña, que nos permita además hacer la pizza a los 485°C requeridos en 60-90 segundos. Pero claro, cuantos mas artículos del código consigamos respetar, mas auténtica quedará la pizza y, por tanto, mas buena (para el paladar, para el ánimo y para la digestión)

Así -inspirándome en el código disciplinar napolitano- hago la pizza en casa, así se la he recomendado a quien recientemente me lo haya preguntado y así os lo cuento ahora. Si os parece que he escrito una receta demasiado larga, armaos de paciencia. Y, si no tenéis tanta paciencia, es mejor que ni os pongáis a hacer pizza casera, porque la paciencia es el ingrediente más importante. Los demás son estos:

Ingredientes para la masa (para 3 o 4 pizzas individuales):

Agua: 330 ml, templada (no caliente!)
Harina: 600 gramos (de los cuales solo 3 cucharadas harina 0 y el resto 00)
Levadura FRESCA de panadería: 1 gramo*
Sal: 16 gramos (una cucharada)
Más harina para la mesa.

Así la preparo:

En un recipiente amplio pongo el agua y añado media taza de harina. El código impone añadir ahora la sal y disolverla bien en el agua, pero los escépticos podéis mezclarla con el resto de la harina a continuación. En esta mezcla acuosa disolvemos con la punta de los dedos la levadura y deshacemos los eventuales grumos de harina, dándole así a la levadura el tiempo para despertar de su letargo.

A continuación empiezo a incorporar el resto de la harina, mezclando con los dedos con calma. Este proceso debería durar unos 10 minutos, algo menos si usáis una amasadora. Quizás no os haga falta toda la harina, la masa no debe quedar demasiado seca y dura. Será suficiente que se despegue sin problemas de las paredes del recipiente y de las manos, pero quede blanda.

Incorporada la harina, vuelco la masa sobre una mesa, preferiblemente de madera, espolvoreada de harina y amaso durante un buen rato. Mientras con una mano sujeto la masa en la mesa, con la otra la estiro alejándola de mi y luego vuelvo a formar una bola. Y vuelta a empezar. Cuanto más tiempo se trabaja la masa mejor funciona la levadura y más buena y ligera será la pizza.
Termino el amasado haciendo una bola de masa, recogiendo todos los picos debajo de la misma, y la dejo sobre la mesa enharinada. La cubro con un trapo húmedo muy escurrido y me olvido durante un par de horas. Lo ideal sería que la temperatura de la casa no estuviera por debajo de los 25°C.

Pasadas las 2 horas, destapo la masa y empiezo a dividirla con un cuchillo o una espátula y a hacer los bollitos para cada pizza individual. La técnica que se usa para ello es muy particular, así que he seleccionado algún vídeo mucho más elocuente que mis palabras.

  • En este vídeo, el “pizzaiolo” no se preocupa mucho por que se vea claramente cómo lo hace, pero desde el segundo minuto del vídeo se ve mejor. Haz click aquí para verlo.
  • Estos “pizzaioli” lo hacen de una manera un poco diferente, pero el principio es el mismo: recoger todos los bordes del trozo de masa hacia el centro formando una bola con la superficie lisa y tirante. Haz click aquí para verlo.


Una vez que he terminado de dividir toda la masa en bollos de entre 180 y 250 gramos, los coloco bien separados en una bandeja y los cubro con el paño húmedo o con película de cocina engradasa poco tirante, sin ejercer presión. Los dejo reposar a temperatura ambiente entre 4 y 6 horas. Es decir, si hacéis todo esto a la hora del almuerzo, comeréis unas pizzas estupendas para cenar.

Llegada la hora de cenar, lo primero es encender el horno a la máxima temperatura posible. Cuando está caliente, empiezo a preparar las bases: con una espátula despego un bollito de la bandeja y lo coloco boca abajo sobre la mesa enharinada. No uso el rodillo para extenderlo, sino que empiezo a presionar la masa desde el centro hacia los bordes, para que las burbujas creadas por la levadura se desplacen hacia allá y allí se queden esperando su momento para formar el borde apetitoso de la pizza.
  • Para explicar mejor esto, he encontrado otro vídeo que os va a gustar. Si escucháis con atención, comprenderéis sin problemas que cuando dice “non così, così” está explicando que tiene la mano derecha (a la izquierda de la pantalla) cerca de la mesa. No es pan comido, pero lo importante no es que lo hagamos así de bien en casa, sino que sepamos cual sería la perfección. Haz click aquí para verlo.
Una vez extendido el disco de masa (o el oval, o el rectángulo, o lo que mejor se adapte a nuestros gustos o necesidades), paso las manos por debajo de la masa, con las palmas hacia abajo, y la levando y coloco en la bandeja del horno. La aliño al gusto, la rocío con un chorrito de aceite de oliva y sal.

El código disciplinar de la pizza napolitana establece que la llamada Pizza Marinara sea aliñada con tomates, ajo, orégano, sal y aceite de oliva, mientras que la llamada Pizza Margherita contenga tomates, mozzarella, albahaca, sal y aceite.
Mi recopendación: patata rallada, aros de cebolla, parmesano, sal y aceite.

En mi horno (que ha vivido tiempos mejores) tarda unos 10 minutos en dorarse adecuadamente. Estará lista cuando, presionando el borde dorado, este se aplastará pero volverá a su forma original rápidamente. Desgraciadamente mi horno no podrá darle jamás a una pizza ese toque un poco “carbonizado” que en obtendría en un minuto en un horno a leña sin perder la ternura del interior del borde, pero será de todos modos un manjar espectacular.


* 1 gramo de levadura fresca... ni se te ocurra ponerte a pesarlo! Si la pastilla que has comprado es de 25 gramos, córtala por la mitad y esta mitad de nuevo en 2 y de nuevo en 2, y son 3 gramos. Corta un trocito de eso que sea mas o menos un tercio y eso es lo que necesitarás para hacer esta pizza. Si te has acordado tarde de querer hacer pizza, usa mas levadura para reducir el tiempo de reposo, pero eso empeorará la calidad y el sabor de la masa, así que intenta no pasarte. Para hacer pizza no uses nunca más de 25 gramos por kilo de harina. Pero realmente mi consejo es que, si hoy no tienes tiempo, prepares la masa con poca levadura, la metas en el frigo y mañana será otro día.

Nota: si usas una amasadora, usa el accesorio gancho. Si usas la panificadora, usa el programa para "masa", sin cocción, y luego prosigue con la receta desde la división de los bollos.


 Diana Manzanares Ruiz

martes, 7 de julio de 2015

Ensalada de guacamole y queso

Cada vez que entro a un bar no puedo evitar fijarme en los platos de la carta y en sus ingredientes. No es que vaya a restaurantes o  bares cada día pero en Almería, con su amplias cartas de tapas elaboradas, es fácil encontrar una gran variedad para probar y para inspirarse e incluso intentar imitar. Este es el caso de la ensalada que os presento a continuación, y que en casa elaboro con mucha frecuencia, usando incluso la misma presentación que el bar donde la probé y sigo probando. A mi hijo le encanta esta ensalada y es recurrente para la cena en las noches de calor. Como siempre digo, todos los platos que cocinamos, con una buena presentación, pueden servirse en una comida especial o como un canapé durante una cena informal con amigos, esta ensalada es especialmente exitosa para eso.
De todas las ensaladas que suelo hacer esta es quizás la más sencilla, porque hasta el guacamole lo compro elaborado. Es mejor hacerlo en casa y os lo aconsejo, pero por comodidad tengo en la nevera guacamole y no aguacates. Pero !ojo! no todos los guacamoles que venden son iguales, yo sólo uso del fresco, el que se encuentran en los refrigadores del supermercado y tendréis que probar hasta que déis con el que más os guste o !MEJOR AÚN !!elaborarlo en casa!! porque es bastante sencilo. Os diré omo lo hago yo en otra ocasión, aunque en esta ocasión es más bien una crema de guacamole.

Ingredientes:
Tomates rojos (a mí me gusta tipo pera) o tomate kumato
Queso fresco (os puede valer el tipo Burgos pero es mejor uno un poco más consistente, como el que venden en las charcuterías fresco del día)
Guacamole (crema de guacamole)
Aceite de oliva
Orégano
Pimienta molida
Sal
Nachos


Elaboración:

Picamos el tomate en cubos pequeños y los ponemos en un bol. Los salpimientamos y le echamos un poco de orégano y un chorrito de aceite de oliva, Removemos y reservamos.
Aparte, troceamos el queso fresco en daditos, más o menos del mismo tamaño que el tomate. Añadimos un poquito de pimienta y regamos con un chorrito de aceite y .... !!LISTO! a montar el plato.

En un plato colocamos un aro de emplatado, o lo montamos en un vaso bajo u otro recipiente que nos pueda ayudar a hacer porciones individuales y servir, y vamos colocando los ingredientes en el siguiente orden:
Llenamos la mitad del aro o recipiente con el tomate troceado, a continación ponemos el queso y por último un par de cucharaditas de  guacamole suave. si hemos usado un aro lo retiramos. Para decorar pondremos 2 ó 3 nachos y !!A COMER!!. Particularmente a mí me gusta ir mezclando los ingredientes con la cucharilla conforme me los voy tomando, cuestión de gustos.

Es una ensalada super sencilla y que admite más ingredientes. Por ejemplo,  la última vez que hice esta la ensalada la presentadé en una fuente, una ensalada a centro, no  individual, y además del tomate, queso y guacamole, le añadí cebolla dulce muy finamente picada y pepino muy picado. Estaba igualmente refrescante y EXQUISITA. Probadla y probad a hacer variaciones y luego me las contáis.




jueves, 26 de marzo de 2015

Smoothie de frutos rojos y quinoa



La quinoa forma parte de mi dieta desde hace bastante tiempo, no sólo porque me guste su sabor sino también por su propiedades nutricionales que son inmensas, en otro post os hablaré de ellas, así que en cuanto tengo ocasión la utilizo en mis recetas aprovechando las diferentes maneras y variantes que, cada vez más, hay en el mercado. 

Ingredientes:

(para dos raciones grandes)

- 1 bol de frutos del bosque 
- 1 yogurt natural
- 1 vaso de leche de arroz y quinoa (En el departamento de productos biológicos de vuestro supermercado)



Preparación: 

Es tan sencillo como pasar todos los ingredientes por la batidora americana durante un par de minutos.

Observaciones y consejos: 

* En USA suelen echarle también hielo picado a este tipo de batido lo que le da frescura y hace que su textura sea más fina.
* Dado que en este caso he utilizado frutos rojos, para no encontrarnos muchas semillitas al beber, he decidido pasarlo por el colador, pero eso es algo que va al gusto.
* Si os resulta ácido, por el tipo de fruta elegida, podéis añadir miel ágave o miel de abejas o estevia... para endulzarlo un poco.
* Yo he utilizado frutos rojos congelados, podéis usarlos frescos, o probar con cualquier otra fruta, en casa solemos hacerlo mucho con mango, cuando es su temporada, y está realmente delicioso.
* Si tenéis quinoa hinchada podéis echarle un poquito una vez ya esté servido el smoothie, aportará un toque crunchy a vuestro batido además de ser un extra nutricional.


L u I s A


miércoles, 25 de marzo de 2015

Presentaciones con hojaldre 2: Caracolas

Ahora que dominamos la técnica del hojaldre y que hemos presentado nuestro platos con unos sencillos pero resultones vol-au-vent, experimentemos algo un poco diferente. Por ejemplo estas caracolas.



Necesitaremos unos conos metálicos para repostería. Pero si no los tenéis, que no cunda el pánico: haced como yo, unos conos con un trozo de papel de aluminio doblado varias veces. El cono debería ser de unos 10 cm de longitud y unos 3 o 4 de diámetro de la base. Aunque el hojaldre se despega mucho mas facilmente del cono metálico que del de papel de aluminio, funcionaràn bien.

Extendemos un trozo de hojaldre hasta un espesor de medio centímetro. Con un cuchillo o una rueda para pizza cortamos tiras de unos 2,5 cm de ancho y 25 de largo (es aproximado!). Pintamos las tiras con huevo, extendiéndolo bien para que queden bien empapadas pero sin charcos. Os aconsejo que pintéis como mucho 4 cada vez, para que no se sequen mientras estáis enrollándolas en los conos. Es este el paso sucesivo: enrollar estas tiras en los conos.



Es sencillo respetando estas pautas:
Acercamos en cono a la mesa, No la tira de hojaldre al cono. No tires por ningún motivo de la pasta.
Apretándolo ligeramente con los dedos, pegamos la extremidad de la tira cerca de la punta del cono. Giramos el cono de manera que la tira se enrolle a su alrededor. Sin tirar, guiamos el hojaldre intentando que cada vuelta se sobreponga a la anterior al menos un centímetro, avanzando hacia la base del cono. Cuando la tira esté completamente enrollada apretamos la extremidad pegándola a la última vuelta. Ponemos el cono en la bandeja del horno forrada, con la extremidad de la masa hacia abajo. Y repetimos con todos los conos, colocándolos bien distanciados.

Si serán utilizados para crear un dulce, podemos espolvorizar con azúcar glass. Si formarán parte de un plato salado se pueden cubrir con unas semillas de sésamo, de amapola o de lino.

Horneamos entre 200 y 220°C hasta que estén bien dorados. No intentéis quitar el cono metálico hasta que no se enfríen, se romperían.




Se pueden rellenar de crema con una manga pastelera. Crema pastelera o crema de queso y salmón, nata o mousse de paté, la elección es vuestra.

Diana MR

miércoles, 18 de marzo de 2015

Presentaciones con hojaldre 1: el vol-au-vent

Después de presentaros la receta base del hojaldre, esta es la primera de varias entradas en las que os propondré diferentes maneras de usar el hojaldre para presentar nuestros platos.



El vol-au-vent ("volovan" para los amigos) es una tartaleta cilíndrica muy ligera (por eso "se la lleva el viento") que puedes rellenar a placer osando en originales presentaciones como plato frío o templado, como tapa, como entrante, como acompañamiento,...

Necesitamos solo un trozo de hojaldre, huevo, brocha y 2 cortadores redondos.

Se extiende con el rodillo la masa hasta un grosor de 5 milímetros. Para cada "volovan", cortamos 3 círculos de unos 6 cm de diámetro. A dos de ellos le haremos un agujero en el centro con un cortador redondo de unos 4 cm (está claro que haréis los volovanes del tamaño que queráis). Con las pintas de un tenedor, agujerearemos la base sin agujero y la pintaremos con huevo. Pondremos encima uno de los círculos con agujero, pintaremos con huevo y repetiremos la operación con el segundo circulo con agujero. Cada vez que pintemos con huevo el hojaldre es importante hacerlo sobre la superficie horizontal porque si pintamos la parte lateral bloquearemos las capas que se tienen que separar durante la cocción para que el hojaldre crezca.
Sobre una bandeja antiaderente o papel de hornear, coceremos los volovanes en el horno precalentado a 220°C hasta que estén dorados, unos 15-20 minutos dependiendo del horno.
Conservàndolos a salvo de la humedad, se pueden preparar hasta con varios días de adelanto.




En esta versión improvisada, preparé un revuelto de zanahoria rallada, surimi picado, mayonesa y un poco de mostaza fuerte y ketchup. Terminé con un trozo de pera crujiente y unas hojas de valeriana.

En la versión que una vez me recomendó mi amigo Mariano, se pone un medallón de queso de cabra en el fondo del volovan y se cubre con un estrato de carne (preparada a parte, bien sofrita, con sal y pimienta, etc.). Se termina con un poco de crema de camembert y cebolla crujiente y se pasa por el horno el tiempo necesario para que los quesos se fundan un poco sin llegar a humedecer el hojaldre.

Nota: si bien es verdad que el hojaldre no se puede volver a amasar una vez extendido, los retales que os sobrarán no se tiran! una idea es amontonarlo, volverlos a extender juntos y recabar de ellos los círculos para las bases (el circulo sin agujero, que no necesita crecer mucho) o incluso cortar círculos para hacer minipizzas crujientes.

DianaMR

sábado, 7 de marzo de 2015

Hojaldre

Me parece increíble que hayamos esperado hasta marzo para lanzar la primera receta del 2015... Pero es comprensible: en estos tiempos es todo un corre que te pillo, no tenemos tiempo para nada! Sin embargo, de vez en cuando tendríamos que tomarnos un respiro y dedicarle un rato a alguna de esas cosas en las que normalmente no perderíamos el tiempo... Por ejemplo... hacer nosotr@s mism@s un poquito de hojaldre casero para tus recetas! No es para nada tan complicado como al principio se piensa. Claro, es mas fácil si tenemos una amasadora, pero sin ella también es posible y fácil.

Necesitaremos:

500 gr de harina
500 gr de mantequilla ( mejor, 400 gr margarina y 100 mantequilla, pero lee el *)
15 gr de sal
Aproximadamente 150 ml de agua


* Mantequilla o margarina: sería mejor usar al menos 3/4 de margarina porque la mantequilla le da un sabor muy intenso que no queda bien con todas las preparaciones. Pero es muy importante que no sea margarina de la de untar sino esa en bloques, que se mantiene mas dura después de trabajarla.


Preparación:

Empezaremos con la mantequilla/margarina. Tenemos que amasarla junto a 1/3 de la harina (unos 150 gr está bien). Haremos que la mantequilla fría sea mas manejable cortándola en trozos que pondremos sobre la mesa y aplastaremos con un puñetazo (si si). A continuación amasamos hasta crear una masa homogenea. Si tenemos amasadora usaremos el gancho. Si no, usaremos las manos y seremos muy rápidos para no calentar la masa. Dispondremos esta pasta formando una especie de ladrillo sobre uno de los papeles de la mantequilla, por ejemplo, o cualquier superficie limpia y pasaremos la otra parte de la masa.



La otra parte consiste en disolver la sal en unos 50 ml de agua, con la que empezaremos a amasar la restante harina, añadiendo poco a poco el resto del agua, solo la necesaria para conseguir una masa poco pegajosa pero blanda cuanto la otra masa. Dejamos reposar un rato, unos 10 minutos.



Enharinando la superficie de trabajo cuando sea necesario, con ayuda de un rodillo, extenderemos la segunda masa obteniendo un cuadrado suficientemente grande como para envolver la masa de mantequilla como si fuera una tableta de chocolate (mirad la foto)



Delicadamente, golpearemos la masa suavemente con el rodillo, manteniéndolo parelaleo a la superficie, primero paralelamente al borde de la mesa, luego perpendicularmente la borde de la mesa. Esto servirá a adherir las 2 masas uniformemente. Ahora podremos extenderla creando un rectángulo del doble de largo que de ancho, de medio centímetro de grosor.

Doblaremos a continuación el rectángulo como veis en la foto, en 4 (llevando las extremidades al centro y luego cerrándolo como un libro). Ahora giraremos la masa colocando el lado abierto en frente, en el lado mas lejano a nosotros, y volveremos a extender y doblar. Extenderemos y doblaremos por un total de 4 veces (4x4), dejando si es posible que la masa repose unos 20 minutos en el frigorífico entre doblez y doblez.



Por último, envolveremos el bloque obtenido con película de cocina y lo dejaremos un día (o al menos 8 horas) en el frigorífico antes de lanzarnos con nuestras recetas preferidas. Recordad que tendremos que extender el hojaldre sin volverlo a amasar porque se perderían todas las hojas que tanto trabajo nos ha costado doblar. Sin embargo os puedo sugerir algunas recetas para reutilizar los retales que os sobren.

Poco a poco os iré proponiendo algunas recetas a base de hojaldre que os harán sentir orgullosos de lo que se puede hacer con un poco de tiempo. Os aseguro que, si os dais el capricho de un poco de tiempo en la cocina, extender y doblar puede ser muy relajante!

Diana Manzanares Ruiz

martes, 30 de diciembre de 2014

Pequeña mesa de dulces. Nochebuena 2014

Este año no hemos podido hacer tantos dulces navideños como hicimos las navidades anteriores, no obstante, todo lo que comimos era hecho por las manos de alguna de las hijas de Anita.
Ana, trajo turrones de nata nueces y de jijona y una hermosa casita de galleta decorada con golosinas. Carmen colaboró en la mesa con unas trufas de chocolate, Luisa nos deleitó con el postre, Parfait de Turrón, "Rocky Road"y unos exquisitos macarons y Ruth elaboró turrones de chocolate crujiente, de chocolate con lacasitos, y chocolate blanco y nueces. Creo que no olvido nada y los he nombrado en orden de edad del cocinero ;-). Os dejo unas fotos.













jueves, 18 de diciembre de 2014

Mis "fuentes" para los dulces navideños

Este es mi "catálogo de enlaces" favoritos en estas fechas. Algunas de estas recetas las he "personalizado" introduciéndoles algunos cambios que ya os comentaré:

Turrón de chocolate tipo "ya sabéis cual" ;-) : Turrón de chocolate fácil y rápido


Turrón de conguitos: Turrón de Conguitos®



[Sugerencia a esta receta de hojaldrinas añadid unos 100 grs de azúcar al batir la manteca
Otra cosa importante: la masa ha de doblarse, bastan 2 o 3 veces, como cuando se hace hojaldre]

Polvorones tradicionales: Polvorones sevillanos. Receta de Navidad




Turrón de Jijona: Receta de turrón de Jijona

Espero que os sean útiles

Ana