Necesitamos:
Agua
1 cucharada de sal (mejor si es gruesa)
Cáscaras de naranja (podría ser también de limón, o de cualquier otro cítrico)
Azúcar
Cómo lo hacemos.
No he puesto cantidades, porque todo depende de cuántas cáscaras de naranjas vamos a usar. Tendrán que calcular, más o menos, la misma cantidad de azúcar que de cáscaras.
Lo primero que haremos es limpiar bien las cascarillas de la parte blanca de atrás. Se la sacamos todo lo que podamos, pero tampoco es necesario dejarla solo con lo naranja (personalmente me gusta dejarle algunos trocillos que se noten, porque me gusta que amargoseen un poco), si prefieren que no se note el sabor amargo, entonces, déjenla bien peladas. Tenemos que cortarlas en juliana (o en bastoncillos más o menos grandes, depende qué queramos hacer con ellas después)
Ponemos estas cáscaras en agua y sal, la ponemos en el fuego hasta que hiervan. Tiramos ese agua, echamos agua limpia y repetimos la operación (ahora ya sin sal). Tenemos que hacer esto 5 ó 6 veces. Las cáscaras se irán reblandeando y se irán quedando menos amargas.
Es el momento más interesante. Preparamos un almíbar. Cuando empiece a hervir, incorporamos las cascaras. Y lo dejamos todo junto en el fuego, hasta que el almíbar alcance el punto adecuado de espesor (ese que casi parece caramelo, pero no llega a serlo todavía, y que llaman punto bola). Aunque no sea adecuado mover mucho el almíbar, hay que controlar que no se peguen entre sí las cascarillas.
Ahora lo sacamos del almíbar y los ponemos a secar. Si tenemos una rejilla de esas que sirven para enfríar los bizcochos, la usamos. Y si no, podemos ponerlas sobre papel vegetal. Las separamos bien para que no se queden pegadas las unas a las otras y las cubrimos con azúcar blanca normal. Las dejamos secar durante un día. Pero a mitad del trayecto aconsejo que se muevan un poco y que se vuelva a echar azúcar por encima. Si vamos a cubrirlas con chocolate, con una vez que le echemos azúcar será suficiente.
Cuando se sequen, van a quedar cubiertas de una costra dura (el azúcar), con un fondo suave y se van a convertir en una delicia que sirve para acompañar un té o para adornar una tarta o para hacer bombones.
Se puede conservar y tener para cuando lo necesitemos.
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lunes, 11 de junio de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
Naranja con canela y miel
Me voy a atrever a poner en nuestro blog esta "receta" o esta idea, como queráis llamarla. Es más bien un recuerdo de los postres de papá, y aunque reconozco que es como si pusiera la receta de las fresas con azúcar creo que no está mal que en este blog aparezca uno de nuestros postres tradicionales o mejor dicho, una de nuestras formas de saborear la naranja.
Hay que partir de unas naranjas frescas y con sabor, en la naranja estará el éxito.
Pelar las naranja y eliminar toda la carne blanca. Cortar en rodajas no muy finas y disponer sobre una bandeja plana. Espolvorear canela, según el gusto, y bañar con un chorrito de miel suave, o azúcar si lo preferís. Podemos añadirle trocitos de nueces, pasas, .... En la preparación de la foto añadí unas almendras crocantis. Dejamos reposar un ratito en el frigorífico y !a comer!.
Os aseguro que si tenéis invitados que no las han probado se quedarán sorprendidos, al menos eso fue lo que me ocurrió una vez que vinieron a comer unos tios "venezolanos" de Manolo, simplemente !les encantó!
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