En este blog ya tenemos
una receta de roscos fritos aportada por Ana. Con la receta de Ana salen unos roscos buenísimos, pero a petición de Diana voy a añadir esta nueva receta, aunque varía sólo un poquito de la otra.
Yo siempre he hecho los roscos con la receta de papá e Inma, creo que eran
3 cucharadas de zumo de naranja (o leche), 3 cucharadas de aceite de oliva frito y frío, 3 cucharadas de azúcar, todas soperas, por cada huevo y una vez mezclado todo se le añade una gaseosilla (a veces no se la pongo), un sobre de levadura y harina LA QUE ADMITA... ¿habrá palabra menos agradable en una receta? Debe quedar una masa suave y que se pegue un pelín a los dedos.
Este año he usado cantidades pesadas y el resultado ha sido bueno, esta va a ser la receta que os dejo.
Ingredientes:

4 huevos medianos
150 ml de aceite de oliva
150 ml de zumo de naranja
200 g de azúcar
Piel rallada de una naranja y de un limón.
Una gaseosilla el tigre (opcional)
700 g de harina de trigo
1 sobre de levadura (no vale la de panadería)
Elaboración
- Freír el aceite junto a un trocito de piel de limón y dejar que se enfríe.
- En un bol, batir los huevos junto con las ralladuras de la piel de la naranja y el limón.
- Añadir el azúcar y el zumo de naranja y seguir batiendo.
- Si vais a echarle el sobre de gaseosilla, este es el momento.
- Añadir la harina y la levadura mientras vamos mezclando la masa, hasta q
ue tengamos que ir amasando con las manos. Aquí tendremos que embadurnarnos con harina las manos, aunque al final queremos obtener una masa blanda que se seguirá pegando un poquito a las manos. Dejamos reposar una hora.
Poner a calentar aceite de girasol en una sartén grande y profunda, con capacidad para 1 litro y medio de aceite.
Mientras se calienta el aceite vamos a preparar la superficie de trabajo encerándola con un poquito de aceite de girasol. Untamos un poquito de aceite en las manos y cogemos pequeñas porciones de masa, como del tamaño de una pelota de ping-pong, y hacemos seis bolitas, de las que saldrán 3 roscos. Vamos a ir dando la forma a los roscos conforme vayamos a freírlos porque la masa está blanda y tienden a expandirse. Cuando el aceite esté caliente, vamos a poner dos bolas juntas y con el dedo le hacemos un agujero en el centro y agrandamos con los dedos cuando lo vayamos a poner en el aceite.
Yo creo que lo más importante para que los roscos queden en su punto es la temperatura del aceite. Yo al principio pongo la temperatura al máximo y después de echar la primera remesa bajo la temperatura a la mitad y de esta forma voy controlándola, variando la potencia para conservar la temperatura.
Una vez que hayamos echado la masa a la sartén y suban a la superficie le damos la vuelta, dejamos freír por esta cara y volvemos a darle la vuelta para acabarlos.
Los sacamos, los ponemos sobre papel absorbente y reservamos. Hacemos todos los roscos.
Ponemos en una olla un vaso de agua con 3 cucharadas de azúcar, un poco de canela en polvo y una cucharada de miel, llevamos a ebullición y con mucha rapidez vamos a ir mojando los roscos, sólo poner, voltear y sacar, nada de dejarlos ni un instante.
En un plato llano ponemos azúcar y canela y mezclamos bien, y para finalizar vamos pasando los roscos y rebozándolos en este azúcar.
Estos roscos duran muchísimo, pero insisto en que el baño en la olla es visto y no visto o se os romperán.
Ya os pondré una foto de los que hice el sábado pasado o bien de los que voy a hacer esta tarde, ya he preparado la masa y cuando llegue a Abla los freiré.
Diana, espero que te haya servido de algo. Al final te he dado dos recetas en una. La elaboración es la misma si usas las medidas pesadas o si las pones calculadas con una cuchara sopera.